Nunca había cogido café y desde hace tiempo quería tener esta experiencia. Aunque no se le parece mucho a lo que tienen que enfrentar los cogedores de café de verdad, me gustó bastante aprender con mi esposa y dos excelentes amigos.
Me siento aún más orgulloso por nuestros caficultores y los pocos cogedores de café que quedan en Costa Rica, es un trabajo, como todos, del cual deben sentirse honrados de realizar. Espero en un futuro poder nuevamente agarrar un canasto e ir a coger café.
Ahora cada taza de café me sabe mejor...
